Radiografías en la precompra: qué zonas evaluar y por qué son determinantes antes de adquirir un caballo

Cuando se trata de comprar un caballo, las apariencias engañan. Un animal puede mostrar una locomoción aparentemente correcta, pero ocultar lesiones articulares o alteraciones óseas que solo una radiografía puede revelar.
Por eso, las radiografías en el examen precompra son una herramienta esencial para conocer la verdadera salud del caballo y prevenir decisiones equivocadas.

En Guzvet Clínica Equina, como veterinarios de caballos en Sevilla especializados en diagnóstico por imagen y ortopedia equina, realizamos estudios radiográficos adaptados a cada tipo de caballo, con equipos digitales portátiles de alta resolución que permiten obtener imágenes precisas incluso en campo.

1. La importancia de las radiografías en el examen precompra

Las radiografías ofrecen información que ni el mejor examen clínico puede detectar.
Permiten:

  • Identificar lesiones óseas tempranas o degenerativas.
  • Detectar fragmentos articulares que podrían causar cojera en el futuro.
  • Evaluar la calidad del hueso y las articulaciones más exigidas durante el trabajo.
  • Documentar el estado real del caballo en el momento de la compra, protegiendo tanto al comprador como al vendedor.

En definitiva, las radiografías son la mejor herramienta para conocer si el caballo está preparado para el uso que se le quiere dar.

2. Qué zonas se radiografían habitualmente

El número de radiografías dependerá del valor del caballo y del tipo de examen contratado, pero existen regiones clave que siempre deben revisarse:

A. Extremidades anteriores

  • Menudillo (articulación metacarpofalángica): zona con alta incidencia de artrosis y fragmentos.
  • Caña: revisión de hueso sesamoideo proximal y tendones flexores.
  • Casco y tercera falange: análisis del eje podofalángico y del equilibrio del pie.

B. Extremidades posteriores

  • Corvejones: punto crítico por su implicación en la propulsión. Se buscan cambios óseos típicos de artrosis (espavín).
  • Menudillos y cuartillas posteriores: posibles lesiones por sobrecarga o defectos de aplomo.
  • Babillas: en caballos jóvenes o con historial deportivo exigente.

C. Otras zonas complementarias

  • Dorso y cuello: útil para detectar kissing spines o artrosis cervical, si el examen o la historia lo justifican.

3. Tipos de estudios radiográficos

En Guzvet Clínica Equina adaptamos el estudio a las necesidades de cada cliente:

  • Estudio básico (12-16 radiografías): suficiente para caballos de ocio o potros jóvenes.
  • Estudio completo (30-36 radiografías): incluye todas las articulaciones principales, recomendado para caballos de deporte o alto valor económico.
  • Estudio personalizado: en casos de sospecha específica o examen previo con hallazgos clínicos.

El objetivo siempre es obtener una visión completa del aparato locomotor para tomar decisiones informadas.

4. Cómo se interpretan los hallazgos

No todas las alteraciones radiográficas son sinónimo de patología.
El veterinario interpreta las imágenes según:

  • La edad del caballo (no es lo mismo un potro de 3 años que un adulto de 10).
  • El tipo de trabajo previsto (salto, doma, raid, paseo).
  • La localización y gravedad de los hallazgos.

Algunos defectos pueden considerarse “hallazgos clínicamente irrelevantes” si no afectan al uso previsto, mientras que otros pueden suponer un riesgo futuro para el rendimiento o la seguridad del jinete.

5. Beneficios de realizar un estudio radiográfico completo

  • Mayor transparencia en la compraventa: tanto comprador como vendedor disponen de un informe claro y firmado.
  • Prevención de disputas legales posteriores.
  • Ahorro económico: detectar lesiones antes de la compra evita tratamientos costosos o periodos de inactividad.
  • Valor documental: las imágenes quedan registradas y pueden compararse en revisiones futuras.

6. Consejos prácticos para el comprador

  • Solicita siempre radiografías, incluso en caballos jóvenes o aparentemente sanos.
  • Guarda una copia digital para tus archivos.
  • Si el caballo es importado, exige que las radiografías estén fechadas y validadas por un veterinario colegiado.
  • En caballos de competición, pide estudios ampliados con proyecciones dorsales de dorso y cuello.

Conclusión

Las radiografías son la herramienta que separa una compra segura de una arriesgada. No se trata solo de detectar lesiones, sino de entender el estado funcional del caballo y su proyección futura.
En Guzvet Clínica Equina, combinamos experiencia clínica con tecnología radiográfica digital de última generación, ofreciendo informes completos, interpretaciones objetivas y asesoramiento personalizado para que cada decisión sea la correcta.

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